Relevancia de los campos clínicos

Varias universidades luchan por conseguir un espacio para sus estudiantes en los hospitales públicos, los que ya presentan señales de saturación de alumnos…

La escasez de médicos especialistas en Chile tiene al sistema público de salud con serios problemas, pues se han venido extendiendo las listas de espera, que son lo opuesto a la calidad en atención médica. El problema no es de fácil resolución, entre otros factores, porque está vinculado a la carencia de centros de formación universitarios. Los llamados campos clínicos constituyen una necesidad básica para las escuelas de medicina del país, las que se han multiplicado en los últimos años, pero generalmente sin construir centros de atención propios, y solo intentando conseguir cupos en los hospitales públicos. Por cierto, una escuela de medicina que no cuenta con campos clínicos donde formar a sus estudiantes agrega poco valor a la universidad, a sus estudiantes y a la sociedad en su conjunto.

El hospital de la Universidad de Chile fue el primero en constituirse como un hospital universitario -el Hospital San Vicente de Paul, a fines del siglo XIX- con aspiraciones de reflexionar ante los enfermos, estudiar los mejores métodos diagnósticos y terapéuticos y transmitir esos conocimientos a los estudiantes, fueran ellos de pregrado o fueran quienes, ya obtenidos sus títulos profesionales, quisieran especializarse. Más tarde, la Universidad Católica siguió el mismo camino, construyendo su propio establecimiento, y más recientemente la Universidad de los Andes ha hecho lo propio, en tanto que la Clínica Alemana se transformó en la escuela de medicina de la Universidad del Desarrollo. El resto de las universidades debe luchar por conseguir un espacio para sus estudiantes en los hospitales públicos, los que ya presentan señales de saturación de alumnos no solo de Medicina, sino que también de Enfermería, Obstetricia, Nutrición, Kinesiología, y la gama completa de profesiones dedicadas a la salud.

Pese a la experiencia internacional, que avala la existencia de los hospitales universitarios como centros de excelencia, en Chile los resultados de los recintos más antiguos han sido matizados por los malos resultados económicos. El hospital de la Universidad de Chile pasa por graves problemas, pues ha ido acumulando una deuda creciente que ya llega a los 52 mil millones de pesos. Las cifras revelan un claro desequilibrio, puesto que la universidad le aporta 4 mil millones de pesos, lo que alcanzaría para su funcionamiento por 15 días al año. El resto deberían conseguirlo prestando servicios, pero no lo han logrado hasta ahora. El rector, sin embargo, médico y ex vicedecano de su facultad, cree que la situación es controlable, aunque llama la atención que sean médicos, expertos en problemas de fisiología humana, los que estén dedicados a buscarles solución a estos problemas de carácter económico. Los funcionarios del hospital, sin embargo, no están de acuerdo, acusan mala administración y critican la lentitud con que el rector nombró a su nuevo director, tarea que le tomó seis meses. Pese a la demora, el rector acierta en señalar que la primera medida que debe tomarse es hacer un cambio en el gobierno del hospital, buscando un directorio y un gerente que se hagan cargo de la gestión de la entidad. En la Universidad Católica también se presentaron problemas, y para asegurar la gestión y proyección de su red de salud, la universidad tuvo que desprenderse de buena parte de su propiedad, para traspasarla a una corporación norteamericana, Christus.

La Clínica Alemana no ha experimentado mayores dificultades al convertirse en hospital universitario, y cabe guardar ciertas expectativas respecto de la Clínica de la Universidad de los Andes. Si los centros universitarios consiguen una buena gestión, entonces el país podría esperar que se formen buenos especialistas, quienes tendrán la tarea de ir resolviendo problemas acumulados, además de preparar a nuevas generaciones de profesionales.

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