Gobierno dilata reforma laboral ante falta de apoyo y abre división en la Nueva Mayoría

Proyecto será visto mañana por la Comisión de Hacienda:

En el Congreso se anunció la opción de que el proyecto regrese a la Comisión de Trabajo, con el objetivo de perfeccionarlo y lograr así un acuerdo del oficialismo en el Senado.
F. Paúl, M. J. Ahumada y M. Penaforte

“¿De qué estabas hablando en el punto de prensa?”, le preguntó el presidente de la DC, Jorge Pizarro, al senador UDI, Hernán Larraín, ayer en uno de los pasillos del Congreso. “De la reforma laboral. El proyecto vuelve a la comisión de Trabajo”, le respondió el parlamentario opositor. Sorprendido, Pizarro insistió: “¿De dónde sacaste eso?”. A lo que Larraín respondió: “Me acaba de llamar tu ministra”.

El diálogo entre ambos senadores ocurrió a las 13:10 horas, minutos más tarde de que Larraín y su par de RN, Andrés Allamand, afirmaran públicamente que el Ejecutivo -a través de la ministra del Trabajo, Ximena Rincón- les había informado que el proyecto de reforma laboral volvería a la Comisión de Trabajo del Senado, tras ser vista mañana por la Comisión de Hacienda.

A esa hora, eran pocos los senadores de la Nueva Mayoría que estaban enterados. De hecho, más tarde, Ricardo Lagos Weber (PPD) abordó al propio ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, para preguntarle qué significaba lo anunciado por Larraín y Allamand. “Es una posibilidad para evitar la comisión mixta”, le respondió el jefe de finanzas, aludiendo así a una de las preocupaciones que tenía el Ejecutivo, debido a las significativas diferencias que existen entre el Senado y la Cámara en los puntos claves del proyecto.

A algunos parlamentarios oficialistas les molestó que el Ejecutivo se adelantara y socializara la situación con Larraín y Allamand, como ocurrió con el presidente de la Comisión de Trabajo, Juan Pablo Letelier (PS).

Aún así, en La Moneda dan por sentado que esta opción será aprobada por el Parlamento, ya que el objetivo es alcanzar un acuerdo en el bloque y así redactar un segundo informe para perfeccionar la reforma. De esta manera, además, se evitaría que el proyecto sea votado en la sala del Senado la próxima semana, lo que le generaba un problema al Gobierno: hasta el momento -tal como lo advirtió el ministro Valdés durante la reunión con el comité político del lunes- no están los votos para aprobarla.

En el oficialismo existen posiciones antagónicas sobre aspectos centrales del proyecto, como el reemplazo en huelga. Mientras el PS está por eliminar y prohibir cualquier tipo de reemplazo externo e interno, en la DC buscan fórmulas para flexibilizar “adecuaciones necesarias” que pueda hacer el empleador con los trabajadores no sindicalizados (ver recuadro).

Escenario oficialista

La señal de que el proyecto sea devuelto a la comisión de Trabajo fue leída en buena parte de los senadores como un intento de “aplazar” su votación y así abrir la opción de que no sea aprobado de aquí al 31 de enero, como fue comprometido por el Ejecutivo. Algo a lo que La Moneda prefirió restarle “dramatismo”. Así lo hicieron saber los ministros de la Segegob, Marcelo Díaz, y Rincón, quienes ayer aseguraron que, si no es posible llegar a un acuerdo ahora, la iniciativa quedará para marzo.

Esta situación generó molestia en parte del bloque PS-PPD-PC. Desde la CUT, su presidenta, Bárbara Figueroa, dijo que el debate laboral “ya se agotó” y que “dilatar” la reforma “solo genera ruido”. Figueroa se contactó con el presidente del PC, Guillermo Teillier, quien contempla representar los intereses de la multisindical en el cónclave de hoy con la Presidenta Michelle Bachelet (ver página 4).

“Si la postergación es para meter indicaciones que desfavorezcan a los trabajadores en beneficio de los empresarios, no estoy de acuerdo”, dijo Teillier.

Desde el PS también apoyaron la postura de que la reforma debe verse cuanto antes. “Esto hay que sacarlo este mes, tenemos que hacer lo imposible por llegar a un acuerdo luego”, dijo el senador Carlos Montes. Y el presidente del PPD, Jaime Quintana, indicó que se necesita acabar con la “incertidumbre” y despejar esto “cuanto antes”.

Sin embargo, algunas figuras del PPD, como Felipe Harboe y Eugenio Tuma, tuvieron una posición contraria y aseguraron que lo importante es que se “legisle bien”. Así piensan también los senadores DC Ignacio Walker, Patricio Walker, Andrés Zaldívar, Jorge Pizarro y Manuel Antonio Matta.
Recuadro :
‘Nos queda de aquí al 31 de enero para avanzar, pero lo importante, insisto, es que tengamos una buena reforma laboral”.
MARCELO DÍAZ Vocero de Gobierno

”Si no es posible (llegar a un acuerdo), quedará para Marzo”.
XIMENA RINCÓN Ministra del Trabajo

”Con todo el respeto que me merece el Gobierno, esta no es una decisión del Ejecutivo. Es una facultad exclusiva del Parlamento”.
JUAN PABLO LETELIER Presidente de la Comisión de Trabajo

”El debate laboral ya se agotó. No hay más espacio para eso. Dilatar esta reforma solo genera ruido”.
BÁRBARA FIGUEROA Presidenta de la CUT
Los nudos que aún entrampan la tramitación de la iniciativa

Tres son los temas principales que siguen entrampando la discusión de la reforma laboral y en donde hay distintas visiones entre los partidos de la Nueva Mayoría.

El principal de ellos es el reemplazo interno en huelga. El 16 de diciembre, la Comisión de Trabajo del Senado despachó el proyecto durante la madrugada, después de un acuerdo con los senadores Letelier, Goic y Muñoz donde el Ejecutivo tuvo que borrar de la iniciativa el concepto de “adecuaciones necesarias”-que abría espacio para el reemplazo interno- dejando solo la posibilidad de que el empleador pueda hacer ajustes en turnos y horarios del trabajador. Ello, para obtener el voto favorable de dichos senadores y con la intención de reponer su indicación más tarde en la Sala. Desde esos días se encuentran trabajando en la redacción de una solución y la DC está presionando para que el Ejecutivo reponga la posibilidad de realizar adecuaciones internas. “Nos quieren chasconear el reemplazo”, acusan desde el PS.

El segundo tema tiene que ver con la extensión de beneficios, donde la oposición cuestiona la fórmula actual del proyecto, que solo permite que un trabajador acceda a lo pactado en una negociación colectiva si se afilia al sindicato. Para RN y UDI, esto es una “sindicalización obligatoria y forzosa” y es inconstitucional. La DC también estaría por flexibilizar la extensión de beneficios y ampliarla a más trabajadores.

El último tema que divide posiciones es la negociación con sindicatos interempresa. Algunos defienden que esta fórmula tiene que ser totalmente voluntaria y otros, como la CUT, piden que sea obligatoria, dependiendo de la decisión del trabajador.

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