¿Chile al Borde del Pleno Empleo?

1/2/16

Mientras el INE asegura que en la Región Metropolitana la desocupación bajó a 5,7%, luego de crear 75 mil nuevos empleos, la Universidad de Chile platea que allí la tasa de desocupación subió a 7,3% y que en el Gran Santiago —por primera vez en seis años- se contrajo este mercado, destruyendo plazas laborales.

El INE nuevamente se colocó en una posición incómoda, donde su credibilidad tambalea. El tema de la discordia, naturalmente, es el desempleo.

Según sus estadísticas, el país roza el pleno empleo al registrar una tasa de desocupación de tan sólo 5,8% en el trimestre terminado en diciembre, mejorando respecto al 6,0% anotado doce meses antes. Se trata de la mejor cifra desde fines de 2013.

Más aún. La buena noticia que nos informa la entidad gubernamental es que se crearon 123 mil puestos de trabajo en el último año y, mejor todavía, que 68.730 empleos Asalariados se generaron durante el mes de diciembre, que son precisamente los de buena calidad. En cambio, los puestos por Cuenta Propia, aquellos que mayormente se ejercen en la calle, cayeron en casi 10.000 plazas el mes pasado. El panorama no podría ser mejor.

En la Región Metropolitana la desocupación es aún más baja que el promedio del país, al llegar a 5,7%, mostrando una mejora de 0,2 punto porcentual (pp) en un año, impulsada por un aumento de los ocupados en 2,3%, equivalentes a más de 75 mil nuevos empleos.

Estos fantásticos antecedentes, sin embargo, chocan con los reportados por la Universidad de Chile. Según la encuesta de la casa de estudios, en diciembre, la Región Metropolitana anotó una tasa de desocupación de 7,3%. Lejos de mejorar, esta entidad informó que por primera vez en seis años se producía una contracción en este mercado, explicando que se eliminaron puestos de trabajo (1,3%) en el Gran Santiago.

Aún considerando que ambas mediciones tienen metodologías diferentes, es totalmente incomprensible que lleguen a conclusiones contrapuestas: el INE celebra que prácticamente todo aquel que desea trabajar consigue un empleo, mientras la Universidad de Chile dice que se están destruyendo fuentes laborales, por lo que crece la desocupación.

Es razonable esperar que, independientemente de la forma dé aplicar las encuestas, todas tengan la capacidad de concluir si una persona tiene un trabajo o no, y si el país está creando oportunidades laborales.

Esta disparidad es tan escandalosa como el malogrado censo de 2012. La diferencia es que en aquella oportunidad se resolvió dejar el tema en manos expertas para hacer un diagnóstico objetivo y se zanjó conforme a ello. Ahora, en cambio, las autoridades festejan las cifras del INE, sin mencionar las incoherencias con la Universidad de Chile, cuya metodología tiene una trayectoria de casi de 60 años y goza de excelente reputación. Tampoco nadie recuerda que en noviembre se registraron 91.777 nuevas solicitudes aprobadas del Seguro de Cesantía, implicando un alza de 6,5% en comparación a similar mes de 2014.

No es conveniente para el país que sus estadísticas oficiales sean cuestionadas, como bien saben nuestros vecinos, menos cuando el contexto interno no está en sintonía con el auge que supuestamente muestra el mercado del trabajo.

En efecto, los datos sectoriales entregados en viernes pasado permiten proyectar que la actividad económica de diciembre fluctuó entre 0% y 1,3%, por lo que el ritmo de crecimiento del PIB prácticamente se detuvo en el último trimestre de 2015. Y esto no es coherente con el pleno empleo.

El llamado es a revisar la encuesta del INE. Es cierto que la definición de empleo utilizada en Chile adopta el estándar de la OECD. Pero llegó el momento de definir si está midiendo lo que necesitamos saber: la salud del mercado del trabajo y si éste funciona como herramienta para sacar de la pobreza a los trabajadores.

Dado que la economía chilena no hace milagros ni va contra la lógica racional de los mercados, hay que decir que es completamente compatible que la actividad esté casi detenida y que el empleo suba, si para ello basta con trabajar una hora a la semana.

Hace cinco años, cuando la cifra de empleo subía como espuma, el diputado y ex ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, acusaba que las cifras del Gobierno eran un fraude. Hoy ¿también lo son?

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