Científicos chilenos crearon robot para fabricar vasos sanguíneos

4/2/16

Ingeniero químico a cargo del proyecto explica las ventajas para pacientes con enfermedades coronari

Se demora un máximo de 45 minutos, usa células madre y se puede programar el diámetro requerido.
ARIEL DIÉGUEZ

Los vasos sanguíneos son las cañerías por las que circula la sangre en los seres vivos. En el cuerpo humano, llegan hasta las células más huachas del cerebro o del dedo chico de un pie.

Un tipo de vaso sanguíneo son las arterias coronarias, que llevan sangre rica en oxígeno al corazón y si se obstruyen, probablemente por la acumulación de grasa, el resultado podría ser un paro cardiaco. La solución más común es un by pass, igual a los que encuentran los conductores en las carreteras durante las vacaciones. Piense que la sangre es el auto que no puede avanzar más, porque hay trabajos adelante, y que lo desvían por un camino unos cuantos metros o kilómetros, para luego volver a la carretera. En las coronarias es lo mismo. Esos trabajos son la obstrucción y es necesario conseguirse una cañería para hacer el desvío.

Las posibilidades son extraerle al paciente un trozo de vaso sanguíneo de las piernas o utilizar uno artificial, que no funciona bien cuando tienen menos de seis milímetros de diámetro. “El gran problema es que utilizamos los vasos sanguíneos sintéticos que están en el mercado, hechos por ejemplo a partir de polímeros plásticos, pero cuando los diámetros son muy pequeños se activan procesos de coagulación. Esta prótesis se tapa rápidamente”, explica Juan Pablo Acevedo, ingeniero químico de la Universidad de Chile e investigador de Cells for Cells, una empresa chilena de biotecnología ligada a la Universidad de los Andes.

Los vasos sanguíneos naturales tienen la capacidad de regular la trombogénesis o la creación de coágulos. Los sintéticos no. Sin embargo, extraer un trozo de una pierna del paciente es complejo. La otra solución es crear un vaso sanguíneo natural, con la ayuda de células madre.

“La fabricación de un vaso viable, en algunos proyectos, toma a veces 28 semanas. Otros, incluso, diez meses. Imagínate el costo que puede significar un vaso o una fabricación que dura diez meses. No podemos tener pacientes esperando tanto para poder recibir un by pass coronario. Además el costo es absolutamente restrictivo. No es posible generar un beneficio social”, explica Acevedo.

Un equipo de Cells for Cells comenzó a hacer vasos sanguíneos a mano. Mezclaron células madre con un biomaterial fabricado a partir de un recurso natural que este ingeniero químico no quiere revelar, porque el proceso de patente está en curso. El resultado fueron láminas que superpusieron y que modelaron con forma cilíndrica.

Este proceso artesanal fue exitoso, pero el producto final no fue perfecto. El vaso sanguíneo no era tan resistente y homogéneo. El paso siguiente fue crear un robot para fabricarlos, “primo lejano de una impresora 3D”, dice Acevedo.

“Al automatizar el proceso se generó un control muy fino de muchos aspectos: el grosor de las capas, el número de capas que podíamos poner, la localización de las células, el control del diámetro. Básicamente podíamos hacer un vaso sanguíneo a pedido”, asegura.

Aún faltan algunas pruebas de estiramiento y de resistencia a las suturas, pero las posibilidades son prometedoras.

Al paciente ya no habría que hacerle una incisión en la pierna. Bastaría con extraerle células madres, probablemente de la médula ósea. Luego de un mes y medio, para aislarlas y reproducirlas, se pondrían las células y el biomaterial en el “cartucho de la tinta” de esta máquina, por así decirlo, y se programaría la operación de by pass.

Los médicos ingresarían en el computador, en el mismo pabellón, la longitud y el diámetro del vaso sanguíneo que quieren obtener y, luego de un máximo de 45 minutos, voilÀ: el injerto listo para ser instalado en la coronaria del paciente.

Como estaría hecho con sus células madre, el cuerpo no lo rechazaría.

“Este desarrollo tendrá un gran impacto en el área de salud, ya que permitiría aumentar el número de pacientes con acceso a cirugías de by pass vascular, especialmente en aquellos casos en el uso de sus propios vasos naturales constituya un riesgo para el paciente”, dice Acevedo.

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