Propuestas de los médicos

El Colegio Médico de Chile ha elaborado una propuesta sobre los cambios que a juicio de esa entidad deberían ponerse en marcha en el sector salud, los ha difundido por la prensa y procederá a entregarlos a los candidatos a la Presidencia de la República; ya lo hizo en un almuerzo con la candidata Michelle Bachelet. Es interesante y positivo que todos quienes tengan cierto grado de conocimientos sobre el sector puedan participar de este debate, y la intervención de los médicos puede constituir un aporte importante, aunque no sea el único. La formación de estos profesionales los sitúa en una posición privilegiada para opinar sobre el sector salud, pero también les proporciona una visión técnica del asunto que a menudo les hace olvidar ciertas variables, como las económicas, y la visión general del problema. Tampoco puede olvidarse que el Colegio Médico no reúne a todos los facultativos del país. En cierta medida esto se debe a algunos años anteriores de politización, con directivos del gremio que ahora están en el Congreso Nacional como representantes políticos de izquierda, lo que provocó el alejamiento de algunos sectores de profesionales.

Siguiendo un esquema de exposición que enfoca a Chile como si se tratara de un paciente, con algún sentido del humor se hace un diagnóstico que concluye que las formas de organización de la salud en Chile están ya agotadas. Para ello, el principal elemento en consideración es que solo el 56% de los fondos de salud se destina al 80% de la población, en tanto que el resto va a los beneficiarios de las isapres. Pero es algo simplista mirar las cosas de esta manera, puesto que con eso se olvidan los sistemas de previsión de los uniformados y los millones de atenciones en el sector privado a personas beneficiarias del Fonasa que no encuentran solución a sus problemas en el sector estatal.

Luego sigue un conjunto de medidas importantes, pero de carácter general. Entre las reformas estructurales, por ejemplo, se propone “diseñar e implementar medidas poblacionales para desplazar las curvas de distribución del sobrepeso, sedentarismo, consumo de alcohol” y otras, las que sin duda tienen un sentido fundamental en la salud de los chilenos, pero no se aclara suficientemente cómo se conseguirán tan nobles objetivos. Asimismo —y como cabe esperar de una agrupación gremial—, plantean sus propios problemas, tales como mayores exigencias para las escuelas de medicina, legislar en materia de formación de especialistas y, por cierto, aumentar las remuneraciones de los médicos, señalando incluso que debieran llegar a 1.400.000 pesos líquidos mensuales si se dedican 44 horas a la semana a la atención primaria. Esto parece un poco básico para una propuesta nacional de reformas de largo plazo al sector salud.

Por último, en materia de financiamiento —uno de los temas más complejos— llama a crear una comisión técnica que proponga los cursos de acción para resolver la deuda hospitalaria, lamenta la ausencia de una normativa que regule el lucro, y propone diseñar e implementar un fondo único de compensación universal de riesgos en salud, sin más detalles. Con tales directivas, es imposible hacer un programa de reformas reales. Similar alcance cabe, por ejemplo, respecto de las medidas inmediatas anunciadas por la candidata Bachelet, cuando en ellas se dice que se convocará a un equipo de expertos para redactar una nueva propuesta sobre isapres.

Al parecer, en materia de salud no hay por ahora ideas demasiado definidas ni propuestas precisadas en sus complejos aspectos para avanzar hacia un sistema que ofrezca una mejor atención a la población.

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